Definición de Publicidad ilícita – Definición, qué es y concepto | Diccionario Economico
La publicidad ilícita se refiere a cualquier forma de promoción o comunicación comercial que, de acuerdo con la ley, es considerada como engañosa, fraudulenta o falsa. Esta práctica se encuentra prohibida debido a que puede engañar a los consumidores y distorsionar la competencia en el mercado.
Por tanto, la publicidad ilegal, además de atentar contra la dignidad humana, no respeta la integridad de la persona. Por lo tanto, se considera ilegal la oferta de productos que no cumplan con la definición técnica, o productos que se consideren muy nocivos o poco saludables, así como otras formas en que se utilicen otras herramientas.
¿Qué se considera publicidad ilegal?
Para que la publicidad sea considerada ilegal, debe ante todo estar en oposición directa a la dignidad de las personas. En otras palabras, se prohíbe el contenido que atente contra las diferencias de género (lamentablemente, las prácticas sexistas son comunes), las creencias religiosas, los grupos raciales o étnicos y otras tendencias sexuales, por ejemplo. El sarcasmo o los ataques directos y reprobables a las personas son inaceptables a la hora de implementar estrategias de marketing.
Por otro lado, también es ilícita la publicidad dirigida a que menores de edad adquieran determinados bienes o servicios aprovechando su inexperiencia o, en casos extremos, que solo puedan ser consumidos directamente por adultos.
En este sentido, para la protección tanto de los menores como del resto de la población, es legalmente imposible realizar la promoción de productos con grandes riesgos para la salud, como bebidas alcohólicas con alto grado o sustancias directamente venenosas e ilegales, como obviamente.
Ejemplos de publicidad ilegal
La publicidad subliminal es un excelente ejemplo de publicidad ilegal porque utiliza estímulos inconscientes para transmitir su mensaje sin el consentimiento voluntario del individuo.
Otras formas que se consideren ilícitas, en las que se presente el anuncio, constituyen publicidad engañosa, desleal u ofensiva.
La publicidad ilegal como delito
Así, al calificar o catalogar como publicidad ilícita, se pretende evitar que los anunciantes engañen las bondades de los productos o engañen a los consumidores en cuanto a la utilidad e incluso a la seguridad.
Todos estos usos de la publicidad son legalmente punibles y pueden ser denunciados por cualquier persona, desde miembros de empresas competidoras hasta personas anónimas pasando por organizaciones de defensa del consumidor cada vez más poderosas.
Sin embargo, las empresas de publicidad suelen continuar con sus campañas a pesar de las quejas o denuncias por su impacto social, resarciéndose de las sanciones impuestas por los tribunales o asociaciones gremiales.
En España, la legislación que define, controla y persigue este tipo de publicidad es la Ley General de Publicidad.
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