Definición de Dirección de un proyecto | Diccionario Economico
La dirección de un proyecto implica la planificación, organización y supervisión de todas las actividades necesarias para alcanzar los objetivos del proyecto de manera eficiente y efectiva.
Así que su principal preocupación es hacer que suceda. Por esta razón, una buena dirección es esencial. Debemos saber qué queremos, cómo lo queremos, cuándo lo queremos o qué medios tenemos para conseguirlo. Por supuesto, no debemos olvidar la razón por la que hacemos esto, para satisfacer las necesidades del mercado.
La necesidad de la gestión de proyectos.
La gestión de proyectos es más necesaria que nunca en un mundo globalizado. Los mercados competitivos, las demandas de los consumidores (variadas ya veces inesperadas) o la presión de otros competidores requieren una gestión eficaz y eficiente. Por ello, conviene conocer a fondo este aspecto.
Por las razones anteriores, vale más que estudiar la ciencia que nos enseña a gestionar un proyecto. No solo los ingenieros, economistas o arquitectos, sino todos aquellos que trabajan con proyectos deben estar capacitados para gestionarlos correctamente.
Cinco etapas de la gestión de proyectos
Todo proyecto tiene una serie de pasos que un director debe conocer para poder gestionarlo adecuadamente. Estos serán los que se muestran a continuación.
- En primer lugar, establecer metas a alcanzar. Esto, quizás, es lo principal: saber lo que queremos. Es necesario detallar el objetivo principal, el más general y los específicos que ayudan a conseguirlo.
- Análisis de la situación. Para saber cómo conseguir lo que queremos, debemos tener claro por dónde empezar. Debemos conocer nuestras fortalezas y debilidades, así como las oportunidades y amenazas que ofrece el entorno. Una matriz FODA (o DAFO) puede ayudar.
- Estrategia a seguir Esta es la conclusión del apartado anterior. Empezamos por saber qué tenemos o en qué somos buenos y en qué no somos muy buenos. Por otro lado, sabemos qué ofrece el mercado y cuáles son los obstáculos. Ahora debemos emprender el viaje, y para ello debemos elegir una estrategia adecuada.
- Una vez elegido, debe cumplirse. Este paso es importante porque nos ofrecerá retroalimentación para ver si lo estamos haciendo bien o no. Nos proporcionará información actualizada para el último paso.
- Comentario. Es hora de saber el resultado de la estrategia, de saber si lo hemos conseguido. De lo contrario, podemos tomar las medidas correctivas apropiadas. Por lo tanto, es importante tener una forma de calcular las posibles desviaciones.
Plan de gestión de proyectos
Ya sabemos cuál es el rumbo del proyecto, su importancia o hitos. Ahora es el momento de plasmar todo en un documento, un plan de gestión ¿Por qué es importante hacer esto? Porque una vez que esté escrito, podemos revisarlo, nos servirá de guía y será más fácil transmitirlo a todos. El informe puede constar de las siguientes partes.
- Planificación. Debe establecer una meta, cronogramas y toda la información relevante, como costos y ganancias esperadas. Esta parte del plan le permitirá conocer el alcance del proyecto en sí.
- Integración. Ahora debe decidir qué hará cada miembro del equipo. Por supuesto, sus sugerencias y opiniones deben ser tenidas en cuenta. Esta parte será el lanzamiento.
- Y por último, la parte formal. En él, el plan debe ser revisado y aprobado por la dirección general, coordinándolo con el resto de la dirección.
Ejemplo de gestión de proyectos
Imaginemos que queremos implementar un proyecto. Una revista escrita por estudiantes relacionada con diversas materias académicas, incluida la economía. Veamos qué fases considerar:
Como podemos ver en la figura, la primera etapa consta de las tareas principales y auxiliares, crear un registro y cómo lo haremos. El segundo nos permitirá saber si hay otros similares en el mercado o qué o quiénes tenemos (empleados). En tercer lugar, es necesario pensar en detalle la estrategia que seguiremos, cómo la vamos a crear, qué servidor alquilar, etc. El cuarto paso es implementar la estrategia, comenzar a escribir. Quinto, ver qué hicimos mal y corregirlo.
De hecho, los pasos de la gestión de proyectos son simples. Es difícil ponerlos en práctica y, sobre todo, tener éxito en este camino. Pero como todo en la vida, es cuestión de sopesar los riesgos y decidir qué es lo mejor para nosotros.
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