Definición de Activo tóxico – Definición, qué es y concepto | Diccionario Economico
Un activo tóxico es un bien o instrumento financiero que ha perdido o está perdiendo su valor y puede generar pérdidas significativas para sus poseedores.
Para una empresa que posee un activo tóxico, tiene un valor mucho más alto que el que realmente recibiría si se vendiera.
Tipos de activos tóxicos
Los activos tóxicos pueden ser tangibles (como bienes raíces), intangibles (una patente) o financieros (un préstamo). En el balance de una empresa, es más probable que los activos no corrientes se consideren activos tóxicos que los activos corrientes (como acciones comerciales o saldos de divisas actuales).
Impacto de los activos tóxicos en la empresa
Los activos tóxicos pueden causar serios problemas a una empresa si su peso en el total de activos es significativo. Esto se debe a que la entidad afectada se verá obligada a ajustar su valoración para ser más realista (en línea con el mercado) y por tanto asumir la pérdida. A veces incluso puede llevar a la quiebra de la empresa, como les sucedió a muchos bancos estadounidenses durante la crisis hipotecaria.
Origen de los activos tóxicos
Aunque el concepto de activos tóxicos comenzó a utilizarse a raíz de la crisis financiera de 2008 para los bienes raíces y los CDS, la historia de los activos tóxicos ya existe en los siglos XVII y XVIII. Sin embargo, fue en el siglo XIX cuando el desarrollo de los mercados financieros y bursátiles propició la propagación de este tipo de problemas.
Uno de los casos más significativos fue el rescate de Baring Brothers (uno de los principales bancos del Reino Unido) en 1890 por parte del Banco de Inglaterra. Esto se debe a su excesiva exposición a la deuda pública de la República Argentina. La deuda que era, al fin y al cabo, un activo valorado por la solvencia del deudor es muy superior a la real.
Ejemplos de activos tóxicos
En cuanto a otros ejemplos, se puede decir que el mayor desencadenante de la crisis financiera de 2007 fueron precisamente los activos tóxicos, a saber, las hipotecas subprime. Se trataba de hipotecas a personas con baja solvencia (y por tanto con poca probabilidad de poder pagar toda la deuda) que fueron calificadas por las agencias de calificación como activos de mayor calidad que los reales. Posteriormente, los bancos hipotecarios vendieron estos activos a otras entidades a precios poco realistas, pero cuando comenzaron a producirse los primeros impagos, los compradores de estos activos tóxicos se vieron obligados a reducir su valor contable, incurriendo en grandes pérdidas.
Otro ejemplo de activo tóxico que afectó al sistema financiero español durante la crisis financiera de 2008 (y que obligó a crear un banco malo) son los bienes inmuebles. En los años previos a la crisis, el sobrecrecimiento del sector inmobiliario español y la burbuja de precios resultante provocaron una sobrevaloración de los activos inmobiliarios que quedaron en manos de los bancos tras los procesos de desahucio. Posteriormente, estos inmuebles fueron muy difíciles de vender por su valor contable, por lo que se buscaron diversas alternativas, como destinarlos a alquiler social, crear departamentos inmobiliarios dentro de las personas jurídicas, o crear un banco malo (sareb) para gestionar la venta de estos activos. a precios más adaptados a las nuevas realidades del mercado.
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