Definición de Consumo colaborativo – Definición, qué es y concepto | Diccionario Economico
El consumo colaborativo es un modelo económico que se basa en compartir recursos, habilidades y servicios entre individuos para ahorrar costos y reducir el impacto ambiental. También se conoce como economía colaborativa.
Anteriormente, el consumo compartido se limitaba a nuestro ámbito geográfico y entorno inmediato. Sin embargo, gracias a Internet, puedes comunicarte con personas de todo el mundo que tienen intereses comunes. El crecimiento del compartir está asociado a las tecnologías de la información y la comunicación que permiten la creación de plataformas digitales (portales y redes sociales) donde pueden tener lugar estas interacciones.
Por tanto, la idea principal de la economía colaborativa es que el acceso gane a la propiedad. Esta idea implica cambiar tanto los hábitos de cada persona, como a nivel económico y cultural de la sociedad. Así, se está sustituyendo una cultura basada en el consumo individualizado por un modelo de consumo basado en compartir a través de redes sociales o plataformas peer-to-peer.
Pero también existen obstáculos para esta expansión, y entre ellos se encuentra la desconfianza a la hora de realizar transacciones por Internet (falta de privacidad, dudas sobre los medios de pago, etc.). Las plataformas de intercambio intentan minimizar estas barreras mediante la creación de perfiles de usuario donde pueden dar su opinión sobre su experiencia o agregar calificaciones que otros usuarios potenciales deberían tener en cuenta.
Compartir sistemas
Dentro del término “consumo compartido”, podemos distinguir varias ramas en las que las actuaciones van desde iniciativas de cooperación desinteresada (no remunerada) hasta otras con ánimo de lucro:
- Sistemas basados en productos: Se trata de promover la idea de pagar por usar un producto, pero sin tener que poseerlo. «Bicing» es un buen ejemplo de ello ya que permite el uso de bicicletas públicas en las ciudades pagando una cuota anual y no teniendo que comprarlas.
- Mercados de Redistribución: Basado en reutilizar productos que ya no necesitamos y dárselos a quienes puedan necesitarlos. Hay mercados donde los bienes se pueden comprar gratis y hay mercados donde se intercambian por otros bienes (trueque) o se venden por dinero (como es el caso de eBay).
- Estilo de vida conjunto: Esta es la idea de intercambiar menos bienes materiales que materiales, como tiempo, espacio, habilidades, conocimientos o dinero. Algunas de estas iniciativas son locales, como «Coworking» (espacios de trabajo compartidos) o «Shared Gardens» (espacio de cultivo compartido). Otras iniciativas tienen un carácter más global, como el alquiler de habitaciones a viajeros (Airbnb) o iniciativas para compartir conocimientos (como Wikipedia) o incluso música (Spotify).
Beneficios de compartir
Compartir tiene una serie de beneficios:
- Optimización de recursos: Podemos reciclar artículos que no se hayan usado previamente o que no se hayan usado al 100%.
- La mejor oferta para el usuario final: El consumidor encuentra una oferta más amplia entre lo que ofrece el negocio tradicional y lo que ofrece la economía colaborativa. Se puede hacer una comparación más amplia en cuanto a calidades y precios.
- Preservación: Al suministrar bienes y servicios de segunda mano, los consumidores tienen acceso a precios por debajo del mercado, lo que les permite ahorrar dinero. En tiempos de crisis económica, esta ventaja se ha convertido en la clave para la expansión del consumo compartido.
- Construir un ecosistema basado en el compromiso, la solidaridad y la generación de ideas: Estas ideas van de la mano de emprendedores que inician nuevos negocios, crean empleo, riqueza e innovación en nuestra estructura empresarial.
Defectos consumo conjunto
Por tratarse de una economía pactada entre particulares, presenta una serie de inconvenientes:
- Falta de regulación legislativa y competencia desleal: Estamos ante un sector desregulado que está provocando quejas y protestas de los sectores afectados exigiendo igualdad de condiciones. Ejemplo: taxistas contra Uber.
- Protección al Consumidor: El consumidor final no tiene garantías de la calidad del producto o de que las personas con las que comparte sean de confianza y no causen problemas. Estos son riesgos que se toman a cambio de un precio más bajo.
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